Trabaja en CMYK, no en RGB
El plotter imprime en cuatricromía (CMYK). Diseñar en RGB provoca virajes de color al imprimir —azules que tiran a morado, verdes apagados—. Convierte a CMYK y revisa el color antes de enviar.
Lo que hemos aprendido en el taller, a tu alcance: consejos prácticos de diseño, instalación y manejo de materiales para que cada trabajo salga bien a la primera y dure en el tiempo.
Antes de imprimir, el archivo manda. Estas prácticas evitan reimpresiones por color, resolución o cortes mal calculados.
El plotter imprime en cuatricromía (CMYK). Diseñar en RGB provoca virajes de color al imprimir —azules que tiran a morado, verdes apagados—. Convierte a CMYK y revisa el color antes de enviar.
No todo va a 300 dpi. Gran formato visto de cerca: 100–150 dpi a tamaño real. Vallas y fachadas vistas de lejos: 30–72 dpi basta. Subir de más solo crea archivos enormes sin ganancia visible.
Entrega el arte al tamaño final, o a una escala clara (ej. 1:10) e indícalo en el nombre del archivo. Ampliar después un diseño chico revienta la resolución y se pixela.
Deja 1–2 cm de sangrado y mantén textos y logos a 3–5 cm de los bordes. Así los cortes, ojales y dobleces no se comen información importante.
Convierte las tipografías a curvas/contornos para que no se sustituyan fuentes en otra máquina, y usa logos en vector: escalan a cualquier tamaño sin perder nitidez.
Para fondos negros amplios usa un negro de cuatricromía (ej. C40 M30 Y30 K100), no solo K100. El resultado es un negro profundo y parejo, sin verse "lavado".
En vinil transparente/clear o microperforado el blanco no se imprime. Planifica una capa de blanco, reserva de barniz o un respaldo de vinil blanco según el efecto que buscas.
PDF/X o TIFF aplanado, con perfiles de color incrustados. Nombra el archivo con la medida real (ej. lona_3x2m.pdf) para evitar confusiones en producción.
Una pieza bien impresa se arruina con una mala instalación. Estos pasos aseguran adherencia, durabilidad y buen acabado.
Pasa alcohol isopropílico y deja secar. El adhesivo no pega sobre polvo, grasa o restos de silicón; la mayoría de los despegues arrancan por una superficie mal preparada.
Instala vinil entre ~10 y 30 °C. Superficies muy frías reducen el agarre y muy calientes hacen el material difícil de manejar y propenso a estirarse.
Húmedo (agua con una gota de jabón) para piezas grandes que necesitas reposicionar. Seco para letras de corte y curvas. No mojes adhesivos de alto tack ni materiales de corte fino.
Trabaja del centro hacia afuera para expulsar el aire y evitar burbujas. El fieltro en la espátula impide rayar el laminado o el vinil brillante.
Usa pistola de calor en esquinas, remaches y superficies curvas, y sella los bordes. Así vences la "memoria" del material y evitas que se levante con el tiempo.
Tensión pareja, ojales cada 30–50 cm y refuerzo perimetral. En vallas grandes de exterior usa lona microperforada para que el viento pase y no la arranque.
Marca los ejes con nivel o láser y cinta de baja adherencia antes de fijar nada. Una pieza torcida se nota a metros de distancia.
Elige el anclaje correcto —tornillería, silicón estructural o cinta VHB— considerando peso, dilatación y puntos de carga de la pared o estructura.
Arnés, andamios certificados y señalización del área. Nunca instales solo en fachadas altas: la seguridad va primero que el tiempo de entrega.
El material y la tinta son el inventario más caro del taller. Cuidarlos baja costos, mermas y reimpresiones.
Nunca acostados ni aplastados bajo peso. Guardarlos en vertical o suspendidos evita marcas, ovalado del núcleo y deformaciones que salen en la impresión.
Protege el material de la humedad, el sol directo y el calor. La humedad arruina el adhesivo y ondula los sustratos; el calor reseca y cuartea.
Deja el material a la temperatura del taller unas 24 h antes de usarlo. Si lo imprimes recién traído del frío o el calor, se dilata y pierdes el registro.
La grasa de las manos deja marcas que rechazan la tinta y el laminado. Usa guantes limpios y toma las planchas y rollos por los cantos.
Agita los cartuchos o botellas según la indicación del fabricante y vigila la fecha de vencimiento. La tinta vieja o decantada tapa los cabezales.
Limpieza y purga periódicas, y capping al apagar el equipo. Un cabezal tapado es el daño más caro y lento de resolver en una impresora de gran formato.
Sin polvo y con presión de rodillo constante para que no queden burbujas. El laminado protege de los rayos UV y el rayado, y alarga la vida de la pieza en exterior.
Guarda los retazos útiles etiquetados por material y ancho. Reducen el desperdicio y el costo, y se pueden reusar en trabajos pequeños o pruebas.
Solventes y envases según la normativa, y buena ventilación en el área de impresión solvente/UV. Cuidar el entorno también cuida la salud del equipo.
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